Hay Niños Aquí

La Calle de la Lluvia

Amanece
en la calle de la lluvia,
un lugar sin nombre al sur de la ciudad,
el rincón de la redada, de las casas sin pintar,
del domingo de mejenga y pulpería.

Todo pasa
en la calle de la lluvia,
con su chino, su polaco y su bazar,
y un ladrón de siete suelas que en la mesa de aquél bar
bebe un trago con su primo, el policía.

Huele a pan,
a basura y a colillas.
Huele a gente ausente yendo a trabajar.
Huele a sábanas heladas, lamparones de humedad,
y a la pólvora de anoche en las noticias.

Amanece
en la calle de la lluvia. Amanece.

Unas cuadras
donde todo se decide:
matrimonios, velas, fe y excomunión,
la enfermera y el cartero, la princesa y el patán,
se saludan el domingo en la capilla.

Aluviones
de pobreza y remolinos
le abren campo en los sucesos de las seis.
No ha quedado nada seco: ni un vestido, ni un sofá,
solo un gato se salvó, ¡no se imagina!

Nada cambia
en la calle sin historia,
sin milagros, ni poetas de postal,
sin atletas de medalla, sin proezas qué contar,
solo el golpe y el dolor tras la cortina.

Amanece
en la calle de la lluvia. Amanece.

(Niña:)
Soy lo que soy, lo que puedo ser,
la que escucha disparos al amanecer,
la que sale de la casa
sin saber
si algún día va a volver...
La que roba naranjas,
la que echa a correr
apretando lo robado
y se esconde en el mercado
mientras cae la noche,
la que mira el derroche
de esta ciudad
que se gasta millones
en un bulevar
mientras llueve que llueve
en mi vecindad
y se inunda la escuela
y se inunda el portal
y se inunda mi vida
de inseguridad,
entre la maldad
y la soledad...

Casi nadie
se aventura a conocerla,
casi nadie se equivoca tanto así,
nuestra calle, no señor, no está en el mapa,
la autopista pasa cerca, eso sí...

Amanece
en la calle de la lluvia
y no sé si nunca vuelva a amanecer:
aunque griten los relojes que es de día,
está oscuro todavía, pero el sol irá a salir.

Amanece
en la calle de la lluvia. Amanece.

(Niña:)
Soy lo que soy, lo que no quieren ver
en la calle los turistas
cuando salen
a conocer
el paraíso ambientalista.

Soy lo que soy, lo que no quieren ver
en la calle, en el semáforo,
en el lobby del hotel.

Soy lo que soy, lo que el mundo me ha hecho,
pero tengo derecho
yo no sé ni de qué.

Soy lo que soy, soy lo que soy,
y si me buscan me encuentran,
en la calle estoy... (BIS)