Noticias

24 de Mayo de 2009

Hasta la lluvia respeta a Malpaís

Contra todos los pronósticos de un tiempo en aguacero, Malpaís dio un conciertazo. La Plaza de la Democracia se llenó con más de 5.000 espectadores para la presentación de Un día lejano.

Ana María Parra | aparra@nacion.com

Anoche, en la Plaza de la Democracia, todo empezó con una Invocación . Sí, justo el tema que abre el disco número uno, de los dos que componen Un día lejano, fue el que sirvió como apertura de un concierto al que ni la lluvia detuvo.

Malpaís parece tener buena estrella porque, justo a las 5: 40 p. m., cuando comenzó el concierto, la lluvia empezó a bajar su intensidad hasta que, casi una hora después, los paraguas y las sombrillas ya no eran necesarios.

Pero a pesar de aquel manto gris que coronaba la Plaza de la Democracia, todos los componentes de Malpaís salieron energía arriba al escenario.

Manuel Obregón iba armado con un piano de cola impecablemente blanco, a sus espaldas unos teclados y cerca un acordeón; Fidel Gamboa, guitarra acústica en mano; y su hermano Jaime, cuan largo es, con el bajo en mano.

Carlos Tapado Vargas con su aterro de chunches que hacen delirar la percusión; Gilberto Jarquín, rodeado de bombos y platillos; e Iván Rodríguez, el violinista enfundado en su camiseta con el número 13 del grupo Malpaís, al lado de su hija Daniela.

Ni al grupo, ni los más de 5.000 asistentes, que no dejaron espacio vacío en la Plaza de la Democracia, les temblaron las rodillas ni con los truenos ni con la lluvia que cayó sobre San José.

Se cumplió el vaticinio de que aquella cita sería un espectáculo literalmente masivo. Es que desde antes de las 3 p. m., los fanáticos ya habían tomado la Plaza de la Democracia. El Museo Nacional, tan amarillo mostaza como es, fue testigo del amor que sus seguidores le profesan a Malpaís, un afecto que no tiene edad –había niños, mares de adolescentes, adultos y hasta abuelos–.

Un afecto que no se derrite como el azúcar –porque los fanáticos se dejaron caer a la cita guarecidos por sombrillas, paraguas y capas plásticas, muchas compradas en el lugar–. Estaba claro que la lluvia no arruinaría el que sería para los fanáticos su sábado feliz. Un sábado donde Malpaís les regalaba un conciertazo.

Las primeras tres canciones de aquel encuentro que no apagó la lluvia fueron exactamente un calco fiel del disco número uno de Un día lejano . Tras Invocación vino Rosa de un día – amorosa, nostálgica y urbana– y Tierra seca –reflexiva con un pie en la pampa guanacasteca y otro en el ser citadino–.

De lo “fantástico”. Apareció de seguido una conmovedora historia de un desencuentro de amor de un aventurero de mares: El marinero y la mulata, que llenó la Plaza de la Democracia con el coro que Daniela e Iván, hija y padre, hombro a hombro, iban haciendo al son de ¡ Ay agua salada, ¡Ay agua serena! , mientras Manuel Obregón se paseaba por un lado del escenario con su acordeón.

La fiesta no era solo para los seguidores de Malpaís porque el grupo estaba que no cabía en sí. “Estamos muy emocionados, muy emocionados de poder compartir este nuevo hijo que es de ustedes y de nosotros. No vamos a hablar mucho, vamos a cantar mucho”, dijo Jaime Gamboa.

Y Malpaís cumplió lo dicho: apareció Montuno fantástico y Efecto mariposa. Esta última fue recibida como las grandes. ¿Cómo no iba a reconocerla el público desde su primer acorde? si es el corte punta de lanza de Un día lejano .

El coro gigante no se hizo esperar porque a un costado del escenario, en un área de sillas reservadas, estaban los fans que ganaron el concurso con el cual Malpaís hizo el videoclip de esa canción.

Ahí estaban, por ejemplo, bien sentado, el matrimonio de Kristi Dickson y Cristian Ortiz, cuyas viñetas –del pelador de naranjas y las tomas de una carretera desde un auto en movimiento– fueron las que Malpaís usó en su video.

Minuto a minuto, Malpaís demostró que no solo es un grupo de corazón grande –por sus canciones de amor y de nostalgia– demostró también que es un grupo con generoso buen humor.

“Es que el saqueo es terrible he compuesto un montón de canciones y he sido robado miserablemente”, dijo Fidel Gamboa.

Y tras de eso, Malpaís desató Derechos de autor , una canción tejida con frases de temas muy conocidos como La puerta de Alcalá , Burbujas de amor , Yolanda , Let It Be y hasta la Macarena, para hacer una ironía de cómo otros usufructúan de la música ajena.

Mi ciudad, Objetos perdidos y Llanera (tema instrumental), arrancaron aplausos y ovaciones.

Tras aquella fusión de folclor tico con música contemporánea, el concierto se puso amoroso con ¿Bolero?, yo y Alicia en La Habana , una Alicia que representa a muchas mujeres latinoamericanas que llevan una vida cuesta arriba, una Habana que bien podría ser San José, Bogotá, Santiago, o cualquier capital de un país latinoamericano.

La cosa se puso sabrosa con la salsa contemporánea de Canela y miel y volvió a ser amorosa con Amor, invierno .

No pudo escoger final más adecuado Malpaís como Hila y reta , su propuesta contemporánea de la retahíla costarricense porque la gente la ovacionó y la aplaudió a más no poder.

Y así a las 7 p. m., cuando todo el mundo pensaba que el concierto había acabado, Malpaís regresó al escenario para dar más música y sacó a relucir su buen humor con Su punto , ¿será el punto “a”?, ¿Será el punto “b”?... por la letra pícara que entonaba Fidel Gamboa, fijo se trataba del “g”.

Después de eso, Malpaís emprendió un viaje a su propio pasado con canciones como Otro lugar , La vieja y, la que es un poema hecho canción: Abril .

Como un pájaro hizo que las voces del gentío alzaran el vuelo en un gran coro, que siguió activo con Muchacha y Luna.

Y para despedirse nuevamente el grupo entonó una canción que lleva su nombre: Malpaís .

Como si no hubiera sido suficiente música ya, el gentío y Malpaís seguían con sed, así que el grupo apareció nuevamente con Contra marea, la divertida Son Inú y Presagio , y no se cumplió que la tercera es la vencida, porque en pleno la Plaza de la Democracia gritó: “¡otra! ¡otra!” y Malpaís volvió a regresar al escenario.

Fuera de programa tocaron Es tan tarde ya , también una canción que el público pidió desde el inicio: El portoncito, y una versión del punto guanacasteco que sacó gritos de güipipía de los espectadores.

 

Tomado de: http://www.nacion.com/viva/2009/mayo/24/viva1973664.html

Archivo

2017 | 2016 | 2015 | 2014
2013 | 2012 | 2011 | 2010
2009 | 2008 | 2007 | 2006
2005