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1 de Junio de 2010

Malpaís ganador de dos premios ACAM 2010

Premios ACAM: Una fiesta donde el rock hizo de las suyas

La gala vio como Malpaís, Patiño Quintana y Alberto Ortiz acabaron con dos premios cada uno. Además, el galardón recibido por Sight of Emptiness dejó claro que el 2010 es su año y que en esta entrega dominó el rock.

Los 32 galardones que en su octava edición tenían entre manos los premios ACAM a la música nacional quedaron anoche con nombres y apellidos, un bautismo en el cual la escena rock llevó a muchos de sus hijos a la pileta de la buena agua.

En una gala, que comenzó casi media hora tarde, a las 7:58 p. m., en un Auditorio Nacional casi lleno, el grupo Malpaís, el joven Patiño Quintana y el músico productor e ingeniero de sonido Alberto Ortiz fueron, individualmente, los que más galardones se llevaron: dos cada uno. Sin embargo, la escena rock triunfó al vencer en 14 categorías.

Los premios, que entrega la Asociación de Compositores y Autores Musicales (ACAM), vivieron así una fiesta repartida entre la generación más madura de músicos y la nueva camada de exponentes, algunos con apenas un año de haber lanzado su disco debut.

Este año, la entrega tuvo dos citas: la primera fue el 24 de mayo en el Jazz Café Escazú, y la segunda, anoche en el Auditorio Nacional.

Y en la gala de anoche, lo mismo se rindió tributo y aplaudió con afecto al guanacasteco Max Goldenberg, premio Reca Mora, que a jóvenes exponentes, quienes, por primera vez, ponían sus pies en ese escenario y recogían un ACAM.

¡Arriba el rock! Fue la escena rock la que dominó la entrega estableciendo, una vez más, el precedente de que, en la industria de la música local, es ese género y sus derivados el que genera mayor volumen de producciones y se extiende cada vez hacia otras esferas.

De no ser así, el primer premio entregado anoche no habría sido tan curioso. Sonámbulo, la banda que sigue ubicándose dentro de la escena rock por la base de donde parte su fusión, fue el vencedor en la categoría de compositor/autor del año en música tropical por su disco A puro peluche, que ronda lo psicodélico y una amplia fusión.

El otro punto a favor de la escena rock fue el premio ACAM a la canción del año. Dos bandas de la escena, Akasha y Los Govinda, luchaban en esa categoría contra Escats –fuerte exponente del pop– y, al final de la noche, se supo que los vencedores eran Pedro Capmany y Los Govinda con su tema El camino.

Los dos premios de Alberto Ortiz, el de ingeniero de grabación del año y el de productor musical del año, fueron por álbumes que pertenecen, en mayoría, a la escena.

El premio para el artista revelación del año también se quedó en la escena rock lo mismo que el de mejor diseño gráfico que, generalmente, había ganado el world music o la fusión de otros nortes. Esos dos premios los obtuvo Patiño Quintana: uno en la ceremonia del 24 de mayo y anoche se llevó el revelación del año venciendo a sus colegas de nicho: Esteban Calderón y Sonámbulo.

Si a esto se le suma que, en la primera entrega, Akasha se llevó el ACAM al artista de mayor proyección internacional, venciendo al muy fuerte Malpaís, se encontrará unos kilitos más que inclinan la balanza hacia el dominio del rock.

Y si de leer entre líneas se trata: este año los premios aumentaron a 32 al abrirse la categoría de EP (disco corto), de la cual dos de los tres apartados son para género metal y género rock.

La escena rock –y sus derivados entre ellos la fusión y el pop rock– reinaron en siete categorías más de las también siete que, estrictamente, están planteadas y concebidas para la escena local.

Fuerte S.O.E. Cuando el segundo bloque de nominados anunciaron que Sight of Emptiness (S.O.E.) dejó atrás a Sintagma y a Antares para llevarse a casa el premio ACAM a compositor/autor del año en rock metal, la banda le puso la cereza al pastel que ha cocinado a lo largo del 2010: su mejor año.

Hasta ahora, y con el premio de anoche, la banda ha caminado con el pie derecho: promoción a toda máquina de su Absolution of Humanity –el disco que les dio el premio anoche–, entrevistas en medios nada tradicionales en el género; ser teloneros de Megadeth –y haber dominado a un público que aquel 9 de mayo estaba que se quebraba de lo ansioso–; convertirse en la primera banda de metal melódico en tocar en el Jazz Café y, el viernes pasado, dejar el precedente de ser la segunda banda en haber hecho que la serie Rock en el Farolito se llenara a tal grado que quedara gente en la calle.

Con el premio de anoche, el grupo se convierte en la primera y, hasta ahora única, banda de metal melódico en tener dos galardones de los ACAM. Con el mérito de que el primero, que se ganó en el 2008, fue uno de los más apetecidos y que no tiene que ver con el género: artista mayor proyección internacional.

En aquel entonces, se trató de la nominación de una banda de rock extremo que no contaba con los beneficios de los medios comerciales de difusión; por ello, algunos músicos de la escena pop que quisieron boicotear los premios. Al final de cuentas, el berrinche no tuvo efecto porque S.O.E. se subió al escenario a recoger, orgulloso su premio, igual que sucedió anoche.

Sorpresas y justicia. Hace cuatro años atrás, para la edición de los ACAM del 2006, Gandhi vio como el premio de compositor/autor del año rock no recaía en el Ciclos –uno de los mejores álbumes de la banda y que fue producido por el ex-Caifanes, Sabo Romo–, pero anoche se le hizo justicia.

Por el álbum Arigato no, la banda tica –más Steve Salas y Parthenom Huxley – obtuvo el premio ACAM en la misma categoría que hace cuatro años atrás le dejó un mal sabor de boca: compositor/autor del año género rock.

Así como anoche Gandhi escribía un nuevo reglón en su larga carrera –casi 17 años–, otros proyectos muy nuevos escribieron lo propio. Esteban Calderón, cuyo disco Después del uno salió recién el año pasado, obtuvo el ACAM a compositor/autor del año en música pop.

Adaptados, que también lanzó su álbum debut Pavoneando fiero recién el año pasado, venció en la categoría de compositor/autor del año genero punk.

El panorama de los novatos cambió un poco cuando llegó la categoría de música progresiva porque La Brugmansia fue destronada por la más caminada Time’s Forgotten y su disco Dandelion.

Esta entrega fue generosa también con exponentes que llevan muchos años trabajando.

María Pretiz , por su obra En Braille, obtuvo el cuarto galardón de la noche: compositor/autor del año nueva canción costarricense; el ahora Ministro de Cultura, Manuel Obregón, se llevó el de compositor del año música instrumental por Piano Malango y Otto Castro el ACAM a compositor del año música electroacústica por Cantos de La Llorona.

Tomado de http://www.nacion.com/

 

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